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Entre la Corte y la Fábrica: la historia de la cerámica de Sassuolo se expone en el Palacio Ducal

Ceramiche Marca Corona muestra por primera vez al gran público las más de 250 piezas únicas de la colección Villa Vigarani Guastalla.

Marca Corona se enorgullece de presentar Entre la Corte y la Fábrica: la historia de la cerámica de Sassuolo, la exposición permanente dedicada a la colección Villa Vigarani Guastalla, comisariada en colaboración con la Galería Estense de Módena y expuesta en el Palacio Ducal de Sassuolo. A partir del 24 de julio de 2020, el día de la inauguración oficial, y durante los próximos 5 años, la entrada a esta preciosa exposición será gratuita para cualquier vecino de Sassuolo y para todos los visitantes internacionales, deseosos de remontarse en la evolución de la fabricación cerámica local y de Marca Corona desde 1741 hasta principios del siglo XX.

Como resultado del empeño de valorizar el patrimonio cerámico de Sassuolo, la adquisición de la colección Villa Vigarani Guastalla por Marca Corona sella el compromiso ya contraído con la inauguración del Museo de la Empresa «Galleria Marca Corona» en 2010 y confirmado por las continuas actividades de promoción de la cultura cerámica local.

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Salas de exposición dedicadas a la muestra «Entre la Corte y la Fábrica» en el Palacio Ducal de Sassuolo

La colección que se expone en el Palacio Ducal, una visión del espíritu pionero del empresario y coleccionista de cerámica Villiam Tioli y posible gracias a la contribución del erudito Francesco Liverani, contiene piezas únicas y de gran valor, representativas de la producción local de mayólica, de la que Marca Corona ha sido una de las primeras y principales representantes. Con esta adquisición artística, Marca Corona ha podido reunir numerosas piezas pertenecientes a su historia, que ahora completan la colección de objetos expuestos en el Museo de la Empresa, creando así un recorrido ideal entre la Corte y la Fábrica, y proporcionando una visión exhaustiva de la historia del distrito cerámico y también de Marca Corona.

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Inauguración de la muestra Entre Corte y Fabrica _ 24 julio 2020

«El público podrá hacerse una idea clara y completa de la historia de nuestro distrito a través del recorrido de doble sentido entre la Corte y la Fábrica, al reunir el patrimonio genético de la empresa en una colección privada representativa de la producción local. Nuestro difunto presidente, el profesor Cirillo Mussini, promotor del Museo de la Empresa a él dedicado, estaría orgulloso de esta iniciativa que enriquece el valor histórico de nuestra colección y refuerza aún más la colaboración de Marca Corona con el territorio local», ha declarado Lelio Poncemi, consejero delegado de Ceramiche Marca Corona, presente en el evento de inauguración, celebrado el 24 de julio de 2020 en presencia de las autoridades locales.

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La exposición consta de más de 250 piezas únicas, realizadas entre mediados del siglo XVIII y principios del siglo XX por los mejores artesanos de la zona de Sassuolo. Estas antigüedades se convierten en auténticos objetos narrativos de la exposición, que logran evocar la voz de los personajes de la época y se pueden comparar con objetos de uso diario actual, en un diálogo constante entre el pasado y el presente, para descubrir las historias de la cerámica local.

LA FAMILIA DALLARI Y LA FÁBRICA DE MAYÓLICA

En 1741, un grupo de inversores privados de Sassuolo creó una empresa para abrir una «Fábrica de Mayólica», aprovechando unas viejas instalaciones situadas en los arrabales de la ciudad y a lo largo del canal de Módena. El duque Francisco III de Este les otorgó el monopolio para producir «mayólica fina blanca y pintada», pero la empresa pronto se vendió a Giovanni Maria Dallari. Hombre pragmático, introdujo soluciones para acelerar los procesos y dio empleo a trabajadores de Imola y Lodi, custodios «del secreto especial del blanco y la pintura...». El duque renovó el monopolio, a pesar de las acciones legales emprendidas por otros empresarios competidores, por lo que la fábrica logró excelentes resultados comerciales y una originalidad artística que no tenía nada que envidiar a los mejores productos artesanales de Italia. Giovanni Maria se hizo ayudar por su hijo Giovanni, quien dio la bienvenida a su amigo pintor Pietro Lei, que se hizo famoso por su actividad en Pesaro, a Leopoldo Finck, un ceramista vienés afincado en Bolonia, y a otros innovadores ceramistas internacionales.

Sin embargo, en 1782 Pietro Lei decidió abrir una «Fábrica nueva» ​​de loza común, lo que obligó a los Dallari a cambiar el nombre de sus instalaciones a «Antigua fábrica». Al morir Giovanni Maria, la fábrica pasó a su hijo Giovanni. En 1791, el gobierno ducal revocó la exclusividad lo que causó la crisis de la Fábrica, a pesar de los denodados esfuerzos de Giovanni, preocupado por la suerte de sus hijos Onorio, Costanzo y Odoardo. En 1815, en pleno periodo napoleónico, el regreso a Módena del Archiduque de Austria-Este dio esperanzas a los Dallari para restaurar los antiguos privilegios, que se les vuelven a otorgar pero con grandes limitaciones. A pesar de la calidad de los productos, la Fábrica no logra remontar y muchos trabajadores y pintores deciden marcharse a fábricas cercanas, llevándose consigo el conocimiento adquirido.

Aprovechando el derecho de prioridad, el conde Giovanni Francesco Maria Ferrari Moreni, propietario del molino de Sassuolo, vecino de los Dallari y chambelán de la Corte, aprovechando el derecho de prioridad, compró la Antigua Fábrica, ahora en mal estado, a los hermanos Odoardo y Costanzo en 1835.

El CONDE GIOVANNI FRANCESCO MARIA FERRARI MORENI

Entre 1836 y 1854, la «Antigua fábrica» pasó a manos del conde Giovanni Francesco Ferrari Moreni, principal exponente de la nobleza de Módena y la Corte archiducal, en condiciones financieras y deudoras nada halagüeñas.

A pesar de la calidad y el gusto sofisticado muy similar al de la Corte, como lo atestiguan los obsequios hechos al Conde Giacobazzi por Costanzo Dallari, la producción de la fábrica de Sassuolo, que también se había ampliado a la loza, estaba en mínimos históricos. También la ciudad de Sassuolo misma estaba en crisis, al haberse trasladado la sede de la corte. El antiguo palacio ducal, incautado por los franceses a finales del siglo XVIII y subastado, cayó en manos de una familia de nobles franceses, los d'Espagnac, que inician la transformación del gran jardín en una explotación agrícola.

Sin embargo, Giovanni Francesco demuestra iniciativa y grande capacidad de elección en las decisiones productivas y artísticas dando empleo a modeladores y pintores que se habían formado en la Academia de Bellas Artes de Módena y proponiendo mezclas innovadoras, entre las mejores de Italia. También a los esmaltes les llega esta innovación, en particular al blanco, famoso y apreciado por su brillo, debido a la calidad del plomo utilizado. El catálogo, el primero que se imprimió en Sassuolo, muestra productos sobrios y elegantes, con decoraciones inspiradas en la moda inglesa o veneciana del siglo XVIII y adaptados al gusto de la corte de Módena principalmente en los colores blanco y azul. Los productos se marcan sin cocer y se realizan piezas más elaboradas en loza. En cualquier caso, las ventas siguen sin traspasar las fronteras del ducado.

En 1851, el conde fue elegido alcalde de Módena, por lo que tuvo que alejarse de los intereses de Sassuolo y alquilar y luego vender la fábrica a Giovanni Maria Rubbiani, un hábil empresario local.

LA FAMILIA RUBBIANI Y LA CERÁMICA DE LA ITALIA UNIFICADA

Entre 1847 y 1854, los últimos años de vida del ducado austro-estense, las dos fábricas de mayólica y loza pasaron a manos del emprendedor y ceramista Giovanni Maria Rubbiani. Rubbiani entrega las riendas de la fábrica al «experto pintor» Domenico Bagnoli (1824-1889) y a su hijo escultor, Luigi, que imprimen un giro radical a la producción.

La cerámica de Sassuolo brilla en las exposiciones provinciales, regionales, nacionales y universales de las primeras décadas del nuevo estado italiano. El catálogo ofrece decoraciones de gustos orientales y grotescos, escenas neorrenacentistas y temas románticos.

En 1856, Giovanni Maria repartió sus bienes entre sus hijos, confiando la Antigua Fábrica a su primogénito Carlo, pasando a llamarse «Fábrica Carlo Rubbiani», y entregando la dirección de la «Fábrica de la Tierra Roja» a Don Antonio. Los hermanos, comprometidos también a nivel social y político, se esforzaron por mejorar la producción y las condiciones laborales de los trabajadores. Se volcaron en la formación de sus empleados y, preocupados por la cuestión artística, organizaron interesantes talleres con artistas internacionales, abriendo así la fábrica a la filosofía de lo bello y a las tecnologías más innovadoras.

Tras la muerte de Carlo en 1891, la Fábrica de Sassuolo era una empresa puntera que también producía letreros con los nombres de las calles y azulejos para revestimientos y suelos hechos con el revolucionario método de prensado en seco, lo que permitía reducir el tiempo de secado y limitaba las deformaciones durante la fase de cocción.

Siendo de los primeros en Italia en producir azulejos a gran escala, gracias al ingenio de Carlo Casaltoli, los Rubbiani los usaron como elemento decorativo, por ejemplo, en la tumba Rubbiani en el Cementerio Monumental de San Prospero en Sassuolo.

En la Exposición Nacional de Arte Cerámica y Vidriera de Roma en 1889 se hizo la primera presentación pública de estos innovadores azulejos: el prensado en seco causó un gran revuelo y los demás fabricantes se mostraron cautelosos ante esta «exhibición de azulejos de mayólica». Pero sería precisamente este producto el que marcó el punto de inflexión industrial.

Entre las numerosas manufacturas expuestas, hay algunas piezas de particular interés histórico y artístico, como la Pezzetta da Maiolica, la Marescialla, el Conjunto de soperas y enfriador, la Veilleuse y el Gran jarrón ornamental Casaltoli-Barberini: objetos emblemáticos de una historia, entre la Corte y la Fábrica, que comenzó en 1741.

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Pezzetta da Maiolica, azulejo de 1753, que reproduce los revestimientos de las chimeneas del Palacio Ducal
 

La Pezzetta da Maiolica, la primera pieza que se exhibe, rememora y explica el título de la exposición: hecha en 1753, este azulejo reproduce las mismas decoraciones de las cerámicas que cubrían las chimeneas del Palacio Ducal. Representa el símbolo más evidente de la relación entre la Corte Ducal y la Fábrica Dallari, además de ser un elemento fundamental para la historia del distrito: este objeto en particular fue, de hecho, la primera obra artesanal que documenta el estrecho vínculo comercial que unía la corte de Francisco III de Este con la Fábrica de Giovanni Maria Dallari. Como parte de esta relación, el ducado le otorgó el monopolio de producción y comercialización, y permitió que el emblema ducal se aplicara a los productos de la Fábrica.

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La Marescialla es una gran bandeja con agarres en forma de pluma, decorada por Pietro Lei en la segunda mitad del siglo XVIII para la Fábrica Dallari. El renombrado artista se distingue por la gran elegancia, el cuidado de los detalles y la maestría utilizada en la aplicación de los pigmentos. Originario de Sassuolo, después de un tiempo alejado de esta ciudad, regresó en 1782 a la fábrica de Dallari, donde ya había sido aprendiz, aportando un soplo de renovación en las formas, decoraciones y tecnología. Después decidió trabajar por libre, abriendo una fábrica de «loza roja» en Contrada Lei, y más tarde también asumió varios cargos públicos. Sus preciosas obras se conservan en varias colecciones privadas, museos y galerías nacionales y europeas.

Marescialla, bandeja decorada por el artista Pietro Lei en la segunda mitad del siglo XVIII
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El conjunto de soperas y enfriador de mesa se creó en la segunda mitad del siglo XVIII e incluye objetos de mesa decorados en relieve floral y en variados colores, en línea con los modelos más refinados de la plata de ese siglo. Representa una de las mejores producciones de Giovanni Dallari, hijo del pionero Gian Maria, notario, experto ceramista, poeta y escritor de comedias, además de político. El gran enfriador, antecesor de un moderno cubo para enfriar bebidas, se llenaba de hielo, nieve o agua fresca y se sumergían las botellas de vino en él.

Juego de soperas y enfriador de mesa realizado por Giovanni Dallari en la segunda mitad del siglo XVIII
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Del francés Veilleuse, esta luminaria nocturna es un objeto aparentemente simple pero complejo. Creada en el segundo cuarto del siglo XIX por la Fábrica Ferrari Moreni, la luminaria tenía la doble función de alumbrar débilmente el dormitorio por la noche y al mismo tiempo mantener caliente una tisana o una bebida. La luminaria está ricamente decorada con motivos blancos y azules, las tonalidades típicas de la producción de la época de la restauración en Módena.

Veilleuse, luminaria nocturna del segundo cuarto del siglo XIX, realizada por la Fábrica Ferrari Moreni
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Gran jarrón ornamental, decorado por los pintores Barberini y Casaltoli en el último cuarto del siglo XIX para la Fábrica Carlo Rubbiani
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El gran jarrón ornamental Casaltoli-Barberini es una pieza única, representativa de la rica producción del genio de la modelación y pintor modenés Silvestro Barberini en asociación con el pintor florentino Carlo Casaltoli. Ambos empleados de la Fábrica Carlo Rubbiani en el último cuarto del siglo XIX, fueron los autores de algunas de las mejores piezas de la producción de la época en Sassuolo.

La colección expuesta en el Palacio Ducal consta de otras numerosas piezas únicas e imprescindibles, un patrimonio artístico de valor inestimable que Marca Corona ha querido poner a disposición de los ciudadanos y de los muchos visitantes internacionales para mostrar la excelencia de la producción cerámica local y legar los valores y la pasión del distrito de Sassuolo.

La labor de comisariado de la exposición «Entre la Corte y la Fábrica» ha requerido de un trabajo cuidadoso y delicado para reorganizar, catalogar, preparar y transportar las numerosas antigüedades que forman parte de la Colección Villa Vigarani Guastalla. A continuación, pueden verse algunas imágenes de la inauguración oficial y revivir los aspectos más destacados del backstage y de las actividades preparatorias.

Esta exposición no podría haber tenido lugar sin la contribución de Galería Estense y sin la hospitalidad del Palacio Ducal de Sassuolo, que ha decidido abrir gratuitamente dos de sus salas a particulares, familias, coleccionistas, entusiastas del sector y a todos los amantes de esta zona.

Les invitamos a visitar esta exposición, en los horarios que se indican, que brinda una oportunidad única de descubrimiento artístico y cultural.

Palacio Ducal de Sassuolo - Horario del 1 de abril al 30 de noviembre de 2020:

  • de martes a domingo, en días laborables o festivos: de 10:00 a 13:00 y de 15:00 a 19:00;

  • lunes laborables: cerrado al público;

  • lunes festivos: de 10:00 a 13:00 y de 15:00 a 19:00, se aplaza el día de cierre semanal al primer día siguiente no festivo;

 

Información y reservas

Taquilla del Palacio Ducal tel. 0536 801655 / 389 2673365
URP - Oficina de atención al público del Ayuntamiento de Sassuolo tel. 0536 880801
urp@comune.sassuolo.mo.it

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